María de Jesús Rubio Tejero (Tijuana, Baja California; 21 de septiembre de 1934 – Ciudad de México; 1 de marzo de 2018) fue una célebre primera actriz mexicana de cine, teatro y televisión. Es universalmente reconocida en la cultura pop como la "madre de todas las villanas" gracias a su magistral e imborrable interpretación de Catalina Creel en la telenovela Cuna de Lobos.
Infancia y juventud compleja
Fue la hija única del matrimonio entre la española María Tejero y el diplomático y empresario mexicano Olayo Rubio. Su infancia estuvo marcada por serios retos de salud y eventos históricos de gran impacto:
Problemas de salud: A los cuatro años se le detectó una afección cardíaca (crecimiento prematuro del corazón), lo que le impidió asistir a la escuela de forma regular. Aprendió a leer y escribir en casa y no pudo escolarizarse formalmente sino hasta los 9 años.
Atrapada en la guerra: Durante un viaje familiar a San Sebastián para visitar a sus abuelos maternos, estalló la Guerra Civil Española. Debido al conflicto bélico, ella y sus padres quedaron varados en España durante un periodo de 10 años.
Regreso y formación: A los 13 años volvió a México. Estudió en el Colegio Oxford, tomó clases de danza y posteriormente ingresó a la Escuela de Artes Teatrales del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) para formarse profesionalmente como actriz.
Inicios de su carrera actoral
Debut: Su primera gran oportunidad llegó en 1956 de la mano de Enrique Alonso "Cachirulo" en el programa de televisión y puestas teatrales Teatro Fantástico, debutando formalmente en la obra El portal de Belén.
Primeras telenovelas: Se integró al mundo de los melodramas en la década de los 60. Su debut en este formato ocurrió con la producción Doña Macabra (1963), a la cual le siguieron títulos como Lágrimas amargas (1967) y La Constitución (1970).
El fenómeno de Cuna de Lobos (1986)
A pesar de tener una trayectoria sólida en teatro y televisión, el año 1986 cambió su vida para siempre cuando el productor Carlos Téllez y el escritor Carlos Olmos le ofrecieron el papel antagónico en Cuna de Lobos.
El impacto de Catalina Creel: Su representación de la fría y calculadora matriarca del parche en el ojo rompió todos los esquemas del entretenimiento en América Latina. Creó una villana tridimensional, elegante y sumamente maquiavélica.
Reconocimiento internacional: Su actuación fue tan perfecta que el mismísimo director de cine sueco Ingmar Bergman le envió una carta personal felicitándola por su extraordinario desempeño histriónico.
Trayectoria posterior y retiro
A lo largo de más de 50 años de carrera artística, grabó cerca de 32 telenovelas, 10 películas y decenas de obras de teatro. Posterior a su gran hito, siguió destacando en producciones de Televisa como:
Imperio de cristal (1994), Amor gitano (1999), Salomé (2001), Las dos caras de Ana (2006), Querida enemiga (2008).
Retiro definitivo: Su última aparición en la pantalla chica fue en la telenovela Una familia con suerte (2011). Tras esto, anunció su retiro definitivo de los escenarios debido a complicaciones de salud derivadas de su edad y problemas de columna.
Vida personal y trágico final
Estuvo casada durante 40 años con el reconocido escritor, crítico e historiador de televisión Luis Reyes de la Maza, con quien procreó dos hijos: Claudio y Adriana.
Los últimos años de la primera actriz fueron sumamente difíciles en el plano emocional:
La tragedia familiar: En noviembre de 2017, su hijo, el director Claudio Reyes Rubio, falleció de forma trágica en un accidente automovilístico mientras regresaba de grabar una telenovela en locación. Esta pérdida sumió a la actriz en una profunda tristeza y depresión de la que nunca logró recuperarse.
Fallecimiento: Apenas cuatro meses después de la muerte de su hijo, el 1 de marzo de 2018, María Rubio falleció a los 83 años de edad en su casa de la Ciudad de México debido a un paro cardiopulmonar.
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