En una gran casa vive la acomodada familia Guerrero, compuesta por Don Esteban, Doña Florencia y la hija de ambos, la adolescente Matilde. Ésta, sin estar casada, queda embarazada y sus padres para ocultar el escándalo y la vergüenza, se la llevan a Estación Guerrero, un pueblo perdido para que allí tenga a su bebé. Pero en cuanto nace, Doña Florencia le dice a su hija que su bebé ha muerto, lo que le provoca un ataque de llanto y la lleva a la locura, llegando hasta salir a pasear todos los días al campo para excavar y encontrar la tumba de su hija.
Pero en realidad la bebé no murió, sino que Doña Florencia la abandonó en la puerta de la casa del pastor evangélico Emilio Calvert. El pastor y su esposa Sara acogen y cuidan con cariño a la niña, que es ciega, como si fuera su propia hija y la llaman Lucía Sombra. Emilio y Sara ya tienen un hijo, Román quien también acoge a Lucía como su hermana, pero no se puede decir lo mismo de Erika, la hermana de Sara, que siente una profunda envidia con la llegada de Lucía.
Pasa el tiempo, y Lucía Sombra se ha convertido en una bella jovencita querida por sus padres y por todo el pueblo. Ella tiene muchos pretendientes en el pueblo: Aarón Siavinsky, un pastor judío amigo de Emilio; Alejo Suárez y su hijo Ignacio, malintencionados; y hasta su hermano de crianza, Román. Pero Lucía todavía no tiene intenciones de casarse, y en vez de eso, como su pasatiempo favorito, le gusta ir a pasear por el campo. Sin embargo, un día se pierde y va a parar a la casa de los Guerrero, donde explica que ella es ciega y se ha perdido.
También cuenta que ella es la hija adoptiva del Pastor Calvert y que fue abandonada a la puerta de su casa siendo una recién nacida. Aquí Doña Florencia se da cuenta de que Lucía Sombra es su nieta, pero calla la verdad. Matilde, que ya ha salido del hospital donde estaba internada y ha vuelto a casa, se enamora de su primo, el doctor Pablo Orazábal Guerrero, pero éste se enamora de Lucía, por lo que Matilde le toma un odio terrible a la cieguita.
Sucederán muchos acontecimientos en la vida de Lucía Sombra, como una operación, una violación, un embarazo, un accidente y la aparición de nuevos personajes para que Lucía al fin descubra la verdad sobre su origen y de paso encuentre el amor.






Aún recuerdo con mucho amor la entrada de la telenovela con el rostro de La Medina transmutando de la poker face, a la alegría. Esta telenovela, que según mis recuerdos era en blanco y negro, marcó mi amor, admiración y motivación por La Medina, así como mi odio por La Alexander, durante el resto de mi vida. Y, bueno, también en ella me enamoré de un violador...
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